Día Mundial de la Menopausia 2026: el dolor que durante siglos se llamó «la edad»
Este 18 de octubre está dedicado al dolor crónico en la mitad de la vida. Doscientos años de historia, lo que dice la ciencia sobre estrógenos y dolor, y por qué tu cuerpo cambia de luz, no se apaga.
Contenido revisado por Dra. Liliana Vázquez Bol, Ginecología y Obstetricia. Nº de colegiada 36-09-04980. Última revisión: .
Hoy, 18 de octubre, es el Día Mundial de la Menopausia. La Sociedad Internacional de Menopausia (IMS) elige cada año un tema, y el de 2026 es uno del que casi nadie habla: el dolor crónico en la mitad de la vida.
Su libro blanco de este año lo resume en una frase que merece leerse dos veces: aproximadamente la mitad de las mujeres de mediana edad vive con dolor crónico, a menudo con varios tipos de dolor a la vez. Y añade que ese dolor sigue estando poco reconocido, poco diagnosticado y mal tratado.
Para entender por qué hemos tardado tanto en mirarlo, conviene empezar por la historia.
Una palabra con doscientos años
Hasta principios del siglo XIX, lo que hoy llamamos menopausia no tenía nombre propio. Los textos hablaban del «cese de las reglas» o de la «edad crítica», y en el lenguaje popular circulaban expresiones mucho menos amables, como «el infierno de las mujeres».
En 1821, el médico francés Charles de Gardanne publicó De la ménopause, ou de l’âge critique des femmes. Quería una palabra única, construida con el griego men (mes) y pausis (cese), que sustituyera a aquel vocabulario confuso. La palabra prosperó. La mirada, no tanto: durante más de un siglo los síntomas de esta etapa se siguieron atribuyendo a los nervios, al carácter o, sencillamente, a «la edad».
Esa última expresión ha llegado intacta hasta hoy. Dolor de rodillas a los 48: es la edad. Hombro que no deja dormir: es la edad. Dolores de cabeza que antes no existían: es la edad. Como diagnóstico no vale nada, pero como forma de cerrar una conversación funciona muy bien.
Lo que tardamos en entender
El siglo XX trajo los primeros tratamientos hormonales y, con ellos, dos excesos opuestos.
Primero el de la promesa: en los años sesenta se vendió la terapia hormonal como una forma de seguir siendo «femenina para siempre», un mensaje que convertía una etapa natural en una enfermedad por defecto. Después el del miedo: en 2002, el estudio Women’s Health Initiative se interrumpió por un aumento de riesgos en un grupo concreto de mujeres, y la noticia se simplificó hasta convertirse en «las hormonas son peligrosas». El uso de la terapia hormonal cayó en picado en todo el mundo, y con él muchas mujeres se quedaron sin un tratamiento que podía estar indicado.
Hizo falta tiempo para matizar. El seguimiento a 18 años de aquel mismo estudio, publicado en 2017 con más de 27.000 mujeres, no encontró una mayor mortalidad por ninguna causa entre quienes habían recibido terapia hormonal frente a placebo. La lección no es que la terapia hormonal sea para todas, ni que no lo sea para nadie. Es que la decisión se toma caso por caso, con una valoración individual, y no desde una promesa ni desde un titular.
Y mientras discutíamos sobre sofocos y hormonas, el dolor se quedó fuera del foco.
Qué sabemos hoy sobre estrógenos y dolor
Los estrógenos no actúan solo sobre el útero o los ovarios. Hay receptores de estrógenos en el cartílago, el hueso, el músculo, los tendones y en las regiones del sistema nervioso que procesan el dolor. Cuando sus niveles fluctúan y después bajan, cambian varias cosas a la vez:
- Las articulaciones y los tendones pierden parte de su protección antiinflamatoria y de su capacidad de reparación.
- El músculo y el hueso pierden masa con más facilidad, y esa pérdida se nota en el dolor y en la función.
- El sistema nervioso se vuelve más sensible: el mismo estímulo duele más, y el dolor tiende a mantenerse en el tiempo.
- El sueño, el ánimo y la energía empeoran, y cada uno de ellos amplifica la percepción del dolor.
En 2024, un grupo de especialistas en medicina deportiva y ortopedia propuso un nombre para este cuadro: el síndrome musculoesquelético de la menopausia. Según su revisión, más del 70 % de las mujeres notarán síntomas musculoesqueléticos durante la transición, y en una de cada cuatro llegarán a ser incapacitantes.
El libro blanco de la IMS de 2026 amplía la foto más allá de las articulaciones:
- Las mujeres tienen entre un 50 % y un 70 % más de probabilidad que los hombres de sufrir dolor crónico.
- Cerca del 71 % de las mujeres en perimenopausia refiere dolor musculoesquelético, una cifra claramente superior a la de la etapa previa.
- La fibromialgia es unas tres veces más frecuente en mujeres, y en muchos casos empieza o empeora alrededor de la menopausia.
- La migraña afecta a cerca del 17 % de las mujeres del mundo, y la perimenopausia suele aumentar su frecuencia e intensidad.
- El dolor pélvico crónico y el síndrome genitourinario de la menopausia se solapan y a menudo se confunden con infecciones de repetición.
Nada de esto significa que todo dolor a partir de los 45 sea hormonal. Significa que las hormonas son una de las variables que hay que mirar, y que casi nunca se mira.
Por qué casi nadie lo relaciona
Porque el dolor llega repartido. La rodilla va al traumatólogo, la cabeza al neurólogo, la fatiga al médico de cabecera y el dolor al tener relaciones no va a ninguna parte, porque da vergüenza contarlo. Cada especialista ve una pieza, y ninguna pieza por separado apunta a la perimenopausia.
Y porque está normalizado. El propio libro blanco señala que los estereotipos de género y las desigualdades en la atención contribuyen a que el dolor de las mujeres se reconozca menos y se trate peor. Si durante doscientos años te han dicho que es la edad, acabas creyéndolo.
Qué se puede hacer
Lo primero es dejar de tratar cada dolor como un asunto aislado y mirar la biología completa. Es exactamente lo que hace el Método 5Fs: el eje hormonal (Function), la composición corporal, el músculo y el hueso (Fit), el descanso y el ánimo (Flow), junto con la nutrición y la microbiota.
A partir de esa valoración, las opciones son varias y se combinan:
- Ejercicio de fuerza y movilidad, que es la intervención con más evidencia para el dolor articular y la pérdida de masa muscular en esta etapa.
- Sueño y ánimo, porque dormir mal y estar baja de ánimo no son consecuencias del dolor solamente: también lo alimentan.
- Terapia hormonal cuando está indicada. No es un analgésico ni se prescribe «para el dolor», pero al tratar la causa de fondo mejora con frecuencia los síntomas musculoesqueléticos, el sueño y el ánimo. La vía importa: en mujeres con migraña, por ejemplo, la recomendación es la vía transdérmica y no la oral. Tienes el detalle en terapia hormonal de la menopausia.
- Tratamientos específicos para cada cuadro, desde el síndrome genitourinario hasta la migraña, coordinados en lugar de en paralelo.
Cualquiera de estas decisiones necesita una valoración individual previa. Lo que no necesita valoración es el primer paso: dejar de aceptar «es la edad» como respuesta.
Tu cuerpo cambia de luz, no se apaga
Hay una imagen que nos gusta repetir. Cuando el sol baja, la luz no desaparece: cambia de color, de ángulo, de temperatura. Lo que ocurre en el cuerpo a partir de los 45 se parece más a eso que a un interruptor que se apaga.
El dolor forma parte de ese cambio de luz en muchas mujeres. Pero tiene nombre, tiene causa y se puede acompañar. Que hoy, por primera vez, el Día Mundial de la Menopausia esté dedicado a él es una buena noticia. Que deje de ser noticia dependerá de cuántas mujeres dejen de oír «es la edad» y empiecen a oír una explicación.
Fuentes
- International Menopause Society. Chronic pain at midlife. Libro blanco del Día Mundial de la Menopausia 2026, publicado en Climacteric. imsociety.org
- Wright VJ, Schwartzman JD, Itinoche R, Wittstein J. The musculoskeletal syndrome of menopause. Climacteric. 2024;27(5):466-472. doi.org/10.1080/13697137.2024.2380363
- Manson JE et al. Menopausal hormone therapy and long-term all-cause and cause-specific mortality: the Women’s Health Initiative randomized trials. JAMA. 2017;318(10):927-938. doi.org/10.1001/jama.2017.11217
- Gardanne CPL de. De la ménopause, ou de l’âge critique des femmes. París, 1821. Reseña histórica en Embryo Project Encyclopedia